sábado, 26 de noviembre de 2011

Freud y su carisma

Cuando hablamos de psicología, inmediatamente nos viene a la cabeza un nombre, Feud y su famoso psicoanálisis. Sin embargo, lo cierto es que el paradigma actual de la psicología, la llamada "psicología cognitiva", poco tiene que ver con Freud y su interpretación de los sueños. 

Quizás lo único que sobreviva de sus teorías en la actualidad, sea la idea de "charla curativa" para el tratamiento de los pacientes, aunque vista desde la perspectiva cognitiva, más científica que filosófica. Toda la interpretación de los trastornos psicológicos actuales poco tiene que ver con complejos edípicos, la fase fálica o la histeria clásica.


Aun así Freud no tiene precedentes en cuanto a fama y reconocimiento. Pocos de vosotros conoceréis a  Wundt, Ebbinghaus o William James, otros psicólogos que realizaron grandes aportaciones a este campo del conocimiento. ¿Qué tenía Freud para ser tan reconocido? 


Si bien no demostró ninguna de sus teorías empíricamente, ninguno de sus pacientes lo necesitaba. Su consulta estaba llena y sus métodos funcionaban. Sus teorías se confirmaban con la solución de sus casos. La "abundancia de observaciones fiables" sobre las que Freud erigió el psicoanálisis eran sus casos clínicos, afirmaba entonces, que una terapia es eficaz, si y sólo si, la teoría científica de la que deriva es verdadera. Pero en su método algo chirría: el observador introspectivo del psicoanálisis es el paciente, un individuo enfermo que desea que le curen su neurosis, no un observador entrenado y comprometido con el avance de la ciencia (como en la psicología introspectiva de Wundt), por lo tanto, el testimonio no es fiable. 


Además de esto, nuestro ilustre doctor, recurría a la hipnosis como método de entrada al subconsciente, lugar donde se ocultaban los traumas más inconfesables. Pues bien, los métodos de hipnosis son, lo que el paciente y el experimentador quieran que sea. Otra vez, como todo en el psicoanálisis, es una cuestión de fe. Por no hablar del reduccionismo del que siempre hizo gala, reduciendo todos los motivos del ser humano al sexo. 


Aun criticándolo un poquito, nadie puede negar que Freud llegaba a la masa (y sigue llegando) con sus revolucionarias teorías. Y esto era quizás lo que pretendía, su aspiración no era entender el mundo y la mente humana, ni curar a sus pacientes, tal vez, solo buscaba reconocimiento lo demás sería secundario. 


Para muestra un botón. Estas son palabras que escribió a su amigo Wilhelm Fliess el 1 de febrero de 1899:


En realidad, no soy en absoluto un hombre de ciencia, ni un observador, ni un experimentador, ni un pensador. Por temperamento, no soy sino un conquistador, un aventurero con toda la curiosidad, osadía y tenacidad característica de ese tipo de hombres. Normalmente, sólo se estima a esta clase de personas si han tenido éxito, si realmente han descubierto algo. De no ser así, se la abandona por el camino, lo que no es del todo injusto. 


Y otra frase célebre del 2 de febrero de 1886:


Creo que sería capaz de sacrificar con gusto mi vida a cambio de un gran momento en la historia. 


Sin duda, Freud consiguió su gran momento en la historia y logra llegar a nuestros días con un gran reconocimiento. Hay libros suyos en cualquier librería y en cualquier biblioteca y el psicoanálisis es un método terapéutico que todavía se usa. Tenía carisma, seguro, mucho carisma.


P.D. Ya tardaba en hablar de Freud ¿no?


http://es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud

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