martes, 20 de diciembre de 2011

¿Avances en psiquiatria? La lobotomía.

Hoy vamos a hablar de cuando en 1930 el médico portugués Egaz Moniz (premio Novel de medicina) y posteriormente, su seguidor, el estadounidense Walter Freeman, pensaron que los lóbulos frontales del cerebro no servían para nada. ¿Que utilidad va a tener un trozo de cerebro?


El doctor Egaz Montiz, basándose en los estudios con monos de Ferrier, decidió lesionar el lóbulo frontal de unos veinte pacientes con depresión, ansiedad y esquizofrenia crónica. Cuando en 1936 publicó los resultados de su estudio, seguramente "poco rigurosos", afirmaba que los pacientes no tenían síntomas, es más yo diría que "ningún síntoma", ni siquiera el de estar en este mundo.


El mayor eco se produjo en EEUU, donde el neurólogo Walter Freeman "mejoró" el método de intervención notablemente. Pero dejemos que nos lo cuente el:


La técnica consiste en aturdir a los pacientes con un golpe y, mientras están bajo el efecto del "anestésico", introducir con fuerza un picahielo entre el globo ocular y el párpado a través del techo de la órbita, hasta alcanzar el lóbulo frontal; en este punto se efectúa un corte lateral moviendo el instrumento de una parte a otra. Lo he practicado en ambos lados a dos pacientes y a otro en un lado sin que sobreviniera ninguna complicación, excepto en un caso un ojo muy negro. Puede que surjan problemas posteriores, pero parece bastante fácil, aunque ciertamente es algo desagradable de contemplar. Hay que ver como evolucionan los casos, pero hasta ahora los pacientes han experimentado un alivio de los síntomas, y sólo algunas de las nimias dificultades de comportamiento que siguen a la lobotomía. Incluso son capaces de levantarse e irse a casa al cabo de más o menos una hora.


Con este fantástico método se operaron, solo en EEUU a unas 10.000 personas en el año 1949 y a otras tantas los dos años siguientes.




Las "nimias dificultades" de las que habla Freeman son descritas por Rober Lowell (en relación a su paciente Lepke) de la siguiente manera:


Flacido, calvo, lobotomizado, erraba con una calma de cordero, en la que ni el más mínimo replanteamiento perturbaba su concentración en la silla eléctrica, que pedía como un oasis en su atmósfera de conexión perdidas...


El caso es que, contrariamente a lo que pensaban los cerebros de los que hablamos, el lóbulo frontal soporta el peso de la conciencia, la consciencia, los escrúpulos, el deber, lo obligación o la responsabilidad. Que son esas pequeñas estupideces comparadas con dejar de molestar al resto de la sociedad ¿verdad?


La era de la lobotomía se acabó cuando apareció la "panacea universal": Los tranquilizantes. Una manera más ética de conseguir los mismos resultados, pero sin utilizar un picahielos. Anular conciencias, pero eso sí, con más clase que Freeman, ¡Qué no se diga!

jueves, 15 de diciembre de 2011

Los imaginarios sociales I. Observemos al que observa.

En el año 2006, cuando estudiaba 2º de Criminología en la universidad de Santiago, entre en contacto con la "teoría de los imaginarios sociales".


Ya casi han pasado 6 años, pero recuerdo muy bien lo que dijo nuestro profesor Juan Luis Pintos, que por aquel entonces impartía a mi promoción sociología criminal: "La realidad social se descubre observando al observador". Aquella frase me intrigó mucho. Hoy he decidido rescatarla.


¿Y quién es el observador que debemos observar?


El observador es el que domina la opinión pública, los "medios de comunicación". El cine, el teatro, la prensa escrita, internet, la televisión, etc. (observadores de primer orden). Todos ellos son una valida fuente de datos, ya que interpretan la realidad "a su manera" y nos la sirven en bandeja. El grupo la asimila y nosotros, en distinta medida, nos unimos a el, como ya se mencionó en "el poder de la situación". 


De esta observación se extrae la "visión" que tiene la sociedad de cualquier campo social, por ejemplo, la tan mentada crisis, la violencia de género o la esquizofrenia. En su investigación "Los imaginarios sociales del delito. La construcción social del delito a través de las películas (Santiago 1999)" J.L.Pintos define los imaginarios sociales como aquellos esquemas, construidos socialmente, que nos permiten percibir algo como real, explicarlo e intervenir operativamente en lo que en cada sistema social se considere como realidad.


Las personas también actuamos así individualmente. Creamos esquemas cognitivos para resumir la información que tenemos que procesar. Estos atajos mentales se llaman heurísticos y tienen que ver con nuestro sistema de ideas y nuestros prejuicios. La sociedad actúa de un modo similar a través de los imaginarios. 


Entonces, ¿es realidad o no?


Es lo que un grupo considera como realidad. Pero aquí esa realidad puede ser una y en Argentina, o Japón otra. Un psicólogo diría que nada es real. En el momento que percibimos y procesamos una imagen, un acontecimiento o algo que escuchamos, nuestro cerebro se encarga de darle forma a través de nuestras vivencias o nuestra ideología, digamos que lo aproxima a nuestra realidad y lo adapta. Claro está que los observadores de primer orden no están excluidos. Por esta razón existe la necesidad de observar al observador (observador de segundo orden). 


Es interesante mencionar, para terminar por hoy, que, como se ha podido deducir, los imaginarios sociales no son estáticos. Están en constante construcción. Cambian con el tiempo, cambian con la sociedad, o ¿la sociedad cambia con ellos?






miércoles, 14 de diciembre de 2011

El hombre con 7 segundos de memoria

De nuevo un documental sobre la memoria. De nuevo un caso extraño, pero muy interesante y sobre todo, muy emotivo.


Clive Wearing es un director de orquesta británico nacido en 1938, que debido a un herpes simple tipo 2(HSV-2) el cual derivo después a una encefalitis en 1985, sufrió graves lesiones en el hipocampo, las cuales afectaron su memoria dándole 7 segundos de retención de esta, además de haber perdido los recuerdos anteriores, por tanto Clive no solo sufre de amnesia anterógrada (incapacidad para recordar hechos ocurridos después de la aparición del agente causante) sino que también amnesia retrograda (incapacidad para recordar hechos ocurridos antes de la aparición del agente)

Desde el comienzo de su enfermedad, Clive escribe un diario en el que apunta lo que recuerda en cada momento, "cuando recuerda que tiene un diario":

7.46am: Me despierto por primera vez.
7.47am: Esta enfermedad ha sido como la muerte hasta AHORA. Todos los sentidos funcionan bien.
8.07am: "YA ESTOY", despierto.
8.31am: Ahora estoy real, completamente despierto.
9.06am: Ahora estoy perfecto, desmesuradamente despierto.
9.34am: Ahora estoy superlativo y realmente despierto.

Para el, cada pocos minutos, hay un nuevo despertar al mundo que le rodea. Como en el caso de  H.M. cada encuentro es el primero, cada lugar es visto por primera vez, cada cara, cada foto, todo es nuevo para él menos Deborah. Su esposa, es uno de los recuerdos que han permanecido en la confusa memoria de Clive después de su enfermedad, situación que, desde un punto de vista "romanticón", nos podría hacer pensar en que "el amor todo lo puede". ¿Qué opinas?

www.Tu.tv




Entrevistador: Si pudiese hacer cualquier cosa, ¿qué haría ahora?
Clive: Conseguir escapar del tiempo... y que llegara ella.



sábado, 10 de diciembre de 2011

El Efecto Pigmalión en las aulas

En el post anterior  se ha hablado del efecto que tienen las expectativas de los profesores en las capacidades de los alumnos. Pues bien, he encontrado un video que habla del experimento citado anteriormente.




Es cortito, no se me quejen.


La profecía autocumplida. El efecto Pigmalión.

Lo queramos o no, los esquemas sociales guían, para bien o para mal, las relaciones sociales con nuestro entorno. Un ejemplo claro de ello son las llamadas "profecías autocumplidas" o "efecto Pigmalión".
Se trata de esquemas que creamos acerca de otras personas que generan una expectativa sobre como son o van a actuar estas personas. Como nos comportamos ante estas personas propicia que nuestras expectativas se cumplan. 


Según el Teorema de Thomas, "si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales". Un grupo tiene capacidad para convertir en reales situaciones sociales que se suponen como tales, al adecuar su conducta a esa situación.


El efecto pigmalión tiene su origen en un mito griego, en el que un escultor llamado Pigmalión (Πυγμαλίων en griego antiguo) se enamoró de una de sus creaciones: Galatea. A tal punto llegó su pasión por la escultura que la trataba como si fuera una mujer real, como si estuviera viva. El mito continúa cuando la escultura cobra vida después de un sueño de Pigmalión, por obra de Afrodita al ver el amor que éste sentía por la estatua, que representaba a la mujer de sus sueños. (Extracto de Wikipedia).


Se puede decir otra vez, que somos lo que los demás esperan que seamos. Un sociólogo llamado Merton, en 1948, aplicó este concepto al ámbito sociológico, aportando así ideas que podría explicar parte de la crisis económica actual. Este autor dice que el miedo a una quiebra bancaria, en un inicio sin fundamento, lleva a que los ciudadanos retiren sus depósitos de dicho banco por lo que, efectivamente, lo llevan a la quiebra.


Un ejemplo de profecía de autocumplida: Pigmalión en el aula.


Se procedió a realizar un test de inteligencia a los alumnos de un colegio. Posteriormente se comunicó a los profesores que un 20% de esos alumnos tendría un importante incremento de su nivel académico a lo largo del curso. Se informó de los nombres de esos alumnos.


Al final del año se comprobó que, efectivamente, los alumnos que formaban parte de ese 20% habían aumentado razonablemente sus notas.


Hasta aquí todo bien...


Pero, lo cierto es que estos profesores cayeron en la trampa de su propia expectativa. Los alumnos que formaban parte de ese 20% se eligieron al azar, sin tener en cuenta los resultados de los test de inteligencia. Los profesores comenzaron a tratarlos, inconscientemente, de forma diferente, creyendo falsamente que eran más inteligentes y los alumnos comenzaron a obtener mejores resultados.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC)

Las personas que sufren trastorno observo compulsivo (TOC) padecen pensamientos que no pueden evitar (obsesiones) y conductas que no pueden dejar de hacer (compulsiones). La mayoría  de las compulsiones que padecen se pueden agrupar en cuatro categorías: contar, comprobar, limpiar y evitar. Suele afectar más a mujeres que a hombres y normalmente comienza en la juventud.


Ejempo. El TOC perfecto de Raquel:

  • Contar: Raquel cuenta los pasos que la conducen a casa, eso la tranquiliza, si se descuenta, vuelve atrás y lo repite.
  • Comprobar: Cuando cocina mira que los fogones estén cerrados unas 7 veces, abre y cierra la puerta de casa para asegurarse de que esté bien cerrada, lo mismo hace con la ventanas o la puerta de su coche.
  • Limpiar: Se lava las manos cientos de veces al día, y siempre cree que no están lo suficiente limpias, cuando termina de fregar los platos lo vuelve hacer por si acaso hay alguna mancha.
  • Evitar: Sale poco de casa porque tiene miedo a la contaminación. No invita nadie a casa porque no quiere que la toquen. Si el contacto se produce tiene un largo ritual para descontaminarse.
Raquel, como todos los que sufren TOC, reconoce que sus pensamientos y conductas carecen de sentido y desearía desesperadamente no tenerlos. Estas compulsiones se van haciendo más importantes para Raquel, hasta el punto de interferir en su propia vida, tiene pocos amigos y evita el contacto social por miedo a lo que piensen de sus rituales.

Es conocido por los aficionados al tenis que, algunos tenistas profesionales, padecen algunas manías, digamos "sospechosas", que podrían servir para diagnosticar un TOC. Algunos botan la pelota un número determinado de veces antes de cada saque o se pasan un buen rato eligiendo la pelota apropiada y piensan que si no lo hacen tendrán un mal saque, otros se tocan la manga de la camiseta repetidamente antes de la recepción o se sacan el calzón de la entrepierna con la mano mientras esperan la bola. Ha habido ocasiones en las que estas manías han interferido en el juego de los tenistas. 

Para terminar, mencionar un caso clínico clásico de TOC : "El hombre rata". En el Freud cuenta que su paciente caminaba una vez por una carretera por la que una semana más tarde pasaría su prometida en carruaje, vio una piedra en el camino y decidió retirarla para que su chica no tuviese un accidente. Siguió caminando pero obsesionado con la tontería que había echo, después de una largo tiempo caminando decidió volver atrás y colocar la piedra en su sitio, seguro que a su prometida no le pasaría nada ¿O si? Descarga el caso completo si tienes curiosidad. 


Después de leer esto te habrás quedado un poco preocupada. Seguro que te has reconocido en alguno de las obsesiones descritas, o tendrás alguna otra, seguramente muy curiosa. Pero, tranquila, no te preocupes, todos somos un poco obsesivos. Si tus "trastornos" no influyen en tu vida cotidiana y solamente resultan graciosos, no estás enferma, solo tienes una buena anécdota que contar.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Viaje al interior de la memoria



La memoria es lo que nos hace humanos. A veces no somos capaces de reconocer hasta que punto esta afirmación es real. El documental "Viaje al interior de la memoria" nos hace reflexionar acerca de lo importante que es para nosotros recordar lo que hemos hecho a lo largo de nuestra historia vital. Forjar nuestro futuro depende en gran medida de recordar nuestro pasado.




Recuerda dejar tu comentario, es bueno para la memoria del blog.

También te interesa:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...