jueves, 13 de diciembre de 2012

Volver

Ha sido un largo periodo de silencio. Ha sido duro pero, como casi siempre, la vida nos devuelve al lugar donde queremos estar. Mis circunstancias personales me han mantenido alejado de la psicología demasiado tiempo, pero ya es hora de volver. 

Reencontrarse con algo en lo que has puesto tanto empeño es fantástico, pero también difícil. Buscar en tus pensamientos las motivaciones que habías cerrado con llave hace unos meses, para no pasarlo mal o, mirar atrás para comprobar si ha merecido la pena dejar tantas cosas que te hacían feliz para perseguir otra meta, da miedo. 

¿Por qué nos da miedo?  Porque puede que no haya merecido la pena.

Y ¿Qué pasa si no ha merecido la pena? El miedo es adaptativo y nos ayuda seguir vivos, nos mantiene alerta. Pero a veces es un muro que no nos deja continuar nuestro camino. Para seguir hay que hacer balance de lo vivido, de lo cosechado en todo este tiempo, comprobar que hemos alcanzado nuestras metas o simplemente, seguir persiguiéndolas.

Hoy hago balance y creo que he alcanzado mis metas. Por eso vuelvo, para empezar otra etapa. Miro atrás satisfecho de lo que he conseguido en este tiempo y precisamente eso, me permite seguir con mi vida donde la dejé. 

Hoy vuelvo, "vuelvo al solar de la casa aquella que el lobo –que es la vida– ha derribado con un soplo".Vuelvo para quedarme y reconstruirla piedra a piedra. Esa es, en el fondo, la naturaleza de la mente humana.

domingo, 20 de mayo de 2012

El paciente L. Un caso de esquizofrenia paranoide

L. se había convertido en un residente permanente del hospital local. Al principio, sus padres confiaban en que el tratamiento le ayudaría lo suficiente para que pudiera vivir en un centro de rehabilitación con un pequeño grupo de jóvenes, pero su estado era tan grave que requería supervisión constante. L. padecía una intensa esquizofrenia. La medicación que estaba tomando le ayudaba, pero seguía manifestando marcados síntomas psicóticos. Además había empezado a presentar signos de un trastorno neurológico que parecía empeorar.

Siempre había sido un niño conflictivo, tímido y con dificultades de relación social. No tenía verdadero amigos. En la adolescencia se volvió incluso más retraído e insistía en que sus padres y hermanas mayores no entraran en su habitación. Dejo de comer con su familia, y hasta se compró con su dinero una pequeña nevera para su habitación a fin de poder guardar su propia comida, que decía preferir a la comida "contaminada con pesticidas" que comían sus padres. Sus notas escolares, nunca muy brillantes, fueron cada vez peores, y a los diecisiete años abandonó el instituto.


Los padres de L. reconocieron que le pasaba algo grave. Su médico de familia sugirió que le viera un psiquiatra, pero L. no quiso ir. En el año en que dejó el instituto se hizo claramente psicótico. Oía voces que le hablaban y a veces sus padres podían oírle gritar gritando a las voces que se fueran. Estaba convencido de que sus padres intentaban envenenarle y solo comía alimentos precintados que abría el mismo. Aunque cuidaba su aseo personal - a veces llegaba a pasar una hora en la ducha "purificándose"-, su cuarto llegó a estar terriblemente desordenado. Se empeñaba en conservar viejos botes y envases de comida porque, según decía, necesitaba compararlos con lo que sus padres traían de la tienda para estar seguro de que no estaban falsificados.


Un día, mientras L. estaba en el baño purificándose, su madre le limpió la habitación. Llenó varias grandes bolsas con los botes y los envases y los tiró a la basura. Cuando volvió a casa, oyó un aullido procedente del piso de arriba. L. había salido del baño y había visto que habían arreglado su cuarto. Cuando vio a su madres subiendo las escaleras, le gritó, la insultó cruelmente y se precipitó por las escaleras hacia ella. La golpeó tan fuerte que salió despedida, cayendo pesadamente en el suelo. Él se dio la vuelta, trepó por la escaleras y se fue a su cuarto, cerrando la puerta de un portazo.


Una hora después, el padre de L. encontró a su esposa inconsciente al pie de la escalera. Esta se repuso pronto de la conmoción que había sufrido, pero los padres de L. se dieron cuenta de que había llegado el momento de internarlo. Ya que había atacado a su madre, el juez o decretó su arresto temporal y, tras una evaluación psiquiátrica, se le recluyó en un hospital local. El diagnóstico fue "esquizofrenia de tipo paranoide".


En dicho hospital se le administró Toracina, lo que le ayudó considerablemente. Durante las primeras semanas manifestó algunos síntomas que con frecuencia se observan en la enfermedad de Parkinson -temblores, rigidez, andar arrastrando los pies, falta de expresión facial-, pero estos síntomas desaparecieron espontáneamente, tal como había pronosticado su médico. Las voces seguían hablándole de vez en cuando, pero menos a menudo que antes, e incluso entonces podía ignorarlas la mayor parte de las veces. Su suspicacia disminuyó, e iba de buena gana a comer en el comedor de los internados. Pero aún tenía obvios delirios paranoides, y el equipo psiquiátrico no se mostraba dispuesto a dejarle irse del hospital. Por alguna razón, se negó a tomar voluntariamente la medicación. Una vez, después de haber sufrido una grave recaída, el equipo médico averiguó que simulaba tragar las pastillas y luego las escupía. Después de esto, se aseguraron de que se las tragara.


Tras varios años, L. empezó a presentar síntomas neurológicos más graves. Comenzó a fruncir los labios y a dar resoplidos; más tarde empezó a hacer muecas, sacando la lengua y girando bruscamente la cabeza a la izquierda. Los síntomas llegaron a ser tan intensos que le dificultaban comer. Su médico le prescribió otro fármaco más, que redujo mucho los síntomas pero no los suprimió. Tal como explicó a los padres de L. "sus problemas neurológicos se deben a la medicación que estaban empleando para aliviar sus síntomas psiquiátricos. Estos problemas por lo general no se manifiestan hasta que el paciente ha tomado la medicación durante muchos años, pero al parecer L. es una de las infortunadas excepciones. Si le retiramos la medicación, los síntomas neurológicos incluso empeorarán. Podríamos reducirlos dándole una dosis más alta de medicación, pero en ese caso el problema reaparecería más tarde y hasta podría ser peor. Todo lo que podemos hacer es intentar tratar e síntoma con otro fármaco, como hemos estado haciendo. Lo cierto es que necesitamos una medicación que no ayude a tratar la esquizofrenia sin que se produzcan estas lamentables reacciones adversas".


Extraído del libro "Fundamentos de fisiología de la conducta" de Neil R. Carlson.


Como siempre, el ser humano no tiene una respuesta definitiva a las preguntas que se le plantean y como normalmente ocurre, estropea una cosa para arreglar otra. Fijémonos en la similitud que existe entre recetar fármacos que lesionarán el cerebro para aliviar síntomas psiquiátricos y lesionar con un picahielos el cerebro para conseguir el mismo efecto. Al fin y al cabo el mundo no ha avanzado tanto, ¿verdad?


Para terminar, aclarar que, a pesar de la imagen que tenemos debido a la influencia del cine y la televisión, las alucinaciones auditivas son las más comunes entre los esquizofrénicos que las de la visión y que por norma general no son más agresivos que la media de la población general.




Me despido con una frase de un esquizofrénico ilustre, el gran Jonh Nash:


“Era infeliz al recuperarme porque la normalidad no me hacía feliz. La locura empieza cuando descubres una segunda realidad en tu mente y a veces la eliges, porque te hace más feliz que la normalidad. Así alcancé un punto en que yo era más feliz loco que cuerdo.”

domingo, 4 de marzo de 2012

Atajos mentales. Los heurísticos

En la mayoría de las ocasiones de nuestra vida cotidiana tenemos que hacer inferencias, es decir, sacar conclusiones rápidas para emitir juicios a partir de la escasa información que poseemos. Somos tacaños cognitivos un poco interesados, ya que solo tenemos en cuenta datos que confirmen nuestras creencias y teorías tratando de descartar el resto de la información. Uno de los principales mecanismos que utilizamos para realizar estas inferencias se llama heurístico.

Los heurísticos son "atajos mentales" que utilizamos para simplificar la solución de problemas cognitivos complejos, transformándolos en operaciones más sencillas. Existen varios tipos de heurísticos:

  • Heurístico de representatividad. Inferencia sobre la probabilidad de que un estímulo (persona, acción, suceso) pertenezca a una determinada categoría. Ej. Si Ana ha sido muy buena estudiante de las asignaturas de ciencias y cuando pasan los año la vemos con una bata blanca, inferiremos que es científica, no carnicera, pero lo cierto es que no lo sabemos realmente.
  • Heurístico de accesibilidad o disponibilidad. Se utiliza para estimar la probabilidad de un que ocurra un suceso, la frecuencia de una categoría o la asociación entre dos fenómenos. Ej. Para estimar si nacen más bebes, pensamos en los casos de personas que conocemos. Si hay muchos conocidos que tienen hijos o los esperan, inferiremos que ha aumentado la natalidad. Su utilidad es muy adaptativa pero nos hace cometer errores:
    • Error de muestreo. Basamos las inferencias y juicios en muestras reducidas (Ej. natalidad).
    • Correlación ilusoria. Sobreestimación del grado en que están relacionados dos sucesos o relación inexistente entre ambos (Ej. desde que han abierto ese bazar chino en el barrio no encuentro aparcamiento).
    • Sesgo de disponibilidad: Tendencia a prestar más atención a la información positiva que a la negativa. (Ej. Hay menos crisis porque este bar está lleno).
  • Heurístico de anclaje y ajuste. Se utiliza para aclarar incertidumbres, tomando como referencia un punto de partida, el ancla, que después ajustamos para llegar a la conclusión final. Ej. Si mi equipo ha ganado la liga el año que empecé a seguirlo, inferiré que tiene posibilidades la siguiente temporada (a pesar de que en los 100 años anteriores de su historia no haya ganado nada). 
  • Heurístico de simulación. Tendencia de las personas a estimar la probabilidad de un suceso basándose en la facilidad con que pueden imaginarlo. Ej. Un medallista en segunda posición tiene más facilidad para imaginarse conquistando el oro, por eso está más triste que el bronce, que estuvo "más cerca de quedarse sin medalla". Esta construcción mental se llama pensamiento contrafáctico y se trata de buscar alternativas a hechos o circunstancias que han sucedido, es decir, "que hubiera pasado si...".
Muchas veces nos equivocamos cuando hacemos inferencias, pero los heurísticos son necesarios para liberarnos de la cantidad de procesos mentales que tendríamos que activar si no realizásemos este "resumen cognitivo". Nuestro cerebro no sería capaz de procesar toda la información sensorial que recibe. No somos máquinas precisas, pero somos algo mejor que eso, humanos, a pesar de nuestros "errores".

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sumisión psicológica

Una sociedad es un grupo de personas que desempeñan distintos roles dentro de la comunidad. Como grupo, se comporta de una manera determinada, muy influido por el poder de la situación. Pero, ¿Cuál es la situación?

La situación actual es un momento de crisis que afecta a la visión que tenemos del mundo tanto individual como grupalmente. Eso nos hace avanzar en una u otra dirección, maneja el devenir de la sociedad, por lo tanto es una gran arma para manipular la conducta, pero no la más grande.

Los medios de comunicación dominan a la masa, su forma de vestir, comer, sentir, ser y, sobre todo, su forma pensar. Esto también depende, claro está, de lo socializados que estemos y de lo críticos que seamos. Si no lo somos, veremos lo que quieren que veamos.

¿Esto es siempre así?

Claro, tanto a la derecha como a la izquierda, nada es verdad. Pero no porque la prensa mienta porque quiere (que también), sino porque el que cuenta la noticia es humano y la parcialidad es inherente a las personas. El caso es que, cuando alguien vive algo, lo que sea, hace inferencias y lo relaciona con su propia experiencia vital dándole forma en su memoria, digamos que extrayendo conclusiones. Los periodistas no son una excepción, por eso cuando cuentan una noticia, jamás es real, siempre existe un enfoque parcial y sesgado de la "realidad" que cuentan. Otras cosa es que nos guste más o menos lo que cuentan en función de nuestro color político. Es aquí donde entran en juego nuestros valores, que harán más fácil que nos creamos una u otra noticia en función de la visión que tengamos de nosotros mismo y de la que queramos proyectar a las personas con las que nos relacionamos. Sin embargo, debemos tener claro que una situación solo es real en el momento que está pasando, a partir de entonces, nuestro cerebro o, en este caso  el de la prensa, nos da una versión, mejor o peor, pero siempre parcial.

Pero se puede ir un poco más lejos. La publicidad, las películas, un director de cine, un escritor, un actor, un futbolista... Todos tienen poder para manipularnos psicológicamente. Todos tienen unos determinados valores, pero lo "peligroso" es que todos ellos son trascendentes para el grupo e influyen de manera determinante en la formación de opiniones.

Está claro que si alguien domina a la masa, domina al individuo. Ante tantas posibilidades de control, cabría esperar que, quien tuviera acceso a estas "armas" las utilizase, ¿quién en su sano juicio se atrevería a despreciarlas? 

A lo largo de la historia existes ejemplos atroces de lo poco que discrepamos ante las decisiones del grupo y las graves consecuencias que eso puede tener. Los medios de comunicación tienen la capacidad de hacernos creer que la masa ya se ha pronunciado en un determinado sentido y por eso no vamos a contradecir a la masa ¿verdad? Pero, y ¿si dice que todos los ciudadanos "del este" son criminales y deben ser encerrados? ¿A ti te convencerían?

En fin, con esta reflexión quiero decir que, si no somos críticos no seremos psicológicamente independientes y si no somos independientes psicológicamente no podremos ser libres. No dejes que piensen por ti.

Una crítica a la opinión pública:








miércoles, 15 de febrero de 2012

Ganador premio 20Blogs

A todos los que han pasado por aquí, un millón de gracias, todo esto sin vosotros no tendría sentido.


A todos los que me han votado, un millón de gracias por hacer que este blog se convirtiera en el 1º de la categoría de salud y vida sana.


Familiares y amigos, un millón de gracias por vuestro ánimo y apoyo constante.


Mañana recogeré vuestro premio. De nuevo, un millón de gracias a todos. Gracias, gracias, gracias...




"El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado".
Fénelon



"No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras".John Lennon

miércoles, 8 de febrero de 2012

Adicción II. Perspectiva social

Las adicciones también tienen un papel muy importante en nuestro estilo de vida y en como nos comportamos socialmente. Por eso, la psicología social también ha estudiado profundamente el problema de las adicciónes.


Stanton Peele leyenda viva de la psicología social, conocido por su libro Amor y adicción y famoso teórico y terapeuta en el campo de las adicciones, afirma que:


"No es la sustancia o la conducta la que produce la adicción, sino el modo como la persona interpreta su propia experiencia adictiva y como responde, tanto a nivel fisiológico, emocional o conductual a esa adicción".


En la adicción influyen tanto el modo de enfrentarse al mundo  como el modo de verse a sí mismo y viene determinado por las experiencias pasadas, la personalidad y el entorno social.


Las drogas y las conductas que producen adicción se convierten en muletillas para afrontar mejor la vida ante situaciaciones de estrés, ansiedad o depresión. Es una manera de enfrentarse a situaciones desagradables, muchas veces ante la incapacidad de reaccionar de otra manera, quizás por falta de recursos sociales no aprendidos. El adicto se caracteriza por ser dependiente, no por la sustancia, sino por el impulso de depender y por su pasividad (muchas veces no quiere hacer nada para solucionar sus problemas porque sería muy difícil, básicamente por no querer sufrir un poco "el mono").


Para Peele, las culturas individualistas como la nuestra nuestra, favorecen las adicciones, al tener como valores centrales el logro y el éxito individual (yo lo llamo "capitalismo unipersonal"). Cuando no conseguimos estas metas, el refugiarse en la adicción es un modo de ver la vida del lado opuesto. Las características fundamentales de una adicción son:

  1. Es un continuo (que va desde no ser adicto a tener una adicción alta con todos sus puntos intermedios).
  2. Desvirtua las otras implicaciones que una persona posee, limitando todos los ámbitos de la vida.
  3. No es una experiencia placentera y a ellas se llega para eliminar el dolor, sea físico o emocional.
  4. Es la incapacidad de elegir no hacer algo (por ejemplo, no querer fumar pero acabar haciendolo porque sufres si no lo haces).

¿Por qué unas personas se hacen adictas y otras no?


Según la psicología social, una persona se hará adicta o no, en función de su personalidad, la situación en la que entra en contacto con la sustancia adictiva y las motivaciones. Para que una conducta no se convierta en adictiva, la persona debe ser capaz de controlarla e introducirla en su vida. Esto exige diferenciar entre lo bueno y lo perjudicial, dejando de lado lo que no nos aporta nada, tener en la vida modos de satisfacción distintos a las conductas adictivas y aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos tal como somos.


La adicción se convierte entonces en un problema existencial cuyo tratamiento requiere adquirir nuevos patrones de conducta y reestructuración de la personalidad existente. La curación se dará cuando el individuo deje atrás su adicción, no dependa de ellas y establezca un nuevo modo de relacionarse consigo mismo y con el mundo. En fin, la búsqueda de la libertad y la autonomía pasa por librarnos de las cadenas de la adicción y la dependencia.




"La adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud".



lunes, 6 de febrero de 2012

Adicción. Cuestiones psicofisiológicas

El término adicción deriva del vocablo latino "addicere" que significa condenar. Alguien que es adicto a una droga se encuentra sometido a ella. Pensemos, por ejemplo, en los adictos al tabaco recorriendo toda la ciudad a las tantas de la madrugada buscando un bar abierto o dejando un charla animada para salir a fumar un cigarro.


Pero ¿Que hace al alcohol, al tabaco, la cocaína, el chocolate o a cualquier otra sustancia adictiva tan deseables para nosotros?


Todos sabemos de los efectos perjudiciales que las sustancias adictivas tienen sobre nosotros pero todos somos adictos a algo. Pues bien, además de una cuestión social (Ej. Si fumo molo, si bebo soy mas simpático o si tomo coca demuestro mi poder adquisitivo) existe otro componente más importante. Todas estas sustancias estimulan los mecanismos cerebrales del refuerzo positivo,  además, la mayoría de ellas también reduce las sensaciones desagradables, algunas de las cuales se deben a la acción de ellas mísmas (si consumimos se nos pasa el mono).


Esta estimulación es la clave: Los efectos reforzantes prevalecen sobre la consciencia de los efectos negativos de la droga. No podemos resistirnos porque nos hace sentir bien y eso refuerza nuestra conducta.


Todos los refuerzos naturales, como la comida cuando tenemos hambre, agua cuando tenemos sed o el contacto sexual, tienen un efecto fisiológico común: la liberación de dopamina. Esta sustancia nos hace sentir bien, consiguiendo que asociemos estas necesidades con un estímulo positivo (el refuerzo) para que tengamos ganas de repetirlas. El caso es que, las drogas adictivas siguen el mismo camino, se apropian de los mecanismos cerebrales que normalmente nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno. Desencadenan la liberación de dopamina en el cerbro (todo comienza en el núcleo accumbens),  y así hacen que se refuercen las conductas de buscarla, dar los pasos necesarios para prepararla y después ingerirla, fumarla, esnifarla o inyectarla.


¿Qué pasa cuando dejamos de consumir la sustancia?


Entonces comienzan los síntomas de la abstinecia, que son de distinta gravedad dependiendo de la droga en cuestión. Pero cuando consumimos la sustancia la mala sensación producida por la abstinencia desaparece. Esto se llama refuerzo negativo. Una conducta que pone fin o reduce un estímulo aversivo, se verá reforzada. 


Cuando una droga se deja de consumir largo tiempo, el adicto puedo experimentar a veces un ansia intensa por su consumo. Esto se debe a la activación del sistema dopaminergico mesolítico, lo que hace que nos acordemos al instante de la sensación placentera de consumir (ahora me fumaría un cigarro, jeje), lo que hace que los estímulos asociados con el consumo se vuelvan emocionantes y nos motiven, lo que nos incita a actuar.


Para terminar, y a modo de resumen, Gossop afirma que en una adicción hay 4 elementos esenciales:

  1. Un fuerte deseo o sentimiento de compulsión para llevar a cabo la conducta particular (especialmente cuando no hay oportunidad).
  2. Capacidad deteriorada para el control de la conducta.
  3. Malestar y angustia emocional cuando la conducta es impedida o deja de hacerse.
  4. Persistir en la conducta a pesar de la evidencia de que es la adicción la que produce los problemas.



En fin, cuando somos adictos vivimos esclavizados y estamos condenados al sufrimiento, pero se puede luchar para evitar realizar las conductas que tanto nos perjudican. Un servidor es adicto al tabaco y lleva un mes y poco enfrentándose a su cerebro con éxito.  En estos casos, nuestra fuerza de voluntad es nuestra mejor arma.


Ánimo.



domingo, 5 de febrero de 2012

Recuerdos poco honestos

Nuestros recuerdos no son tan honestos como nosotros pensamos. Muchas veces nuestras neuronas establecen conexiones a partir de relatos que otros nos cuentan o a través de imágenes que observamos y las transforman en recuerdos tan vívidos que somos incapaces de distinguirlos de otros, "los reales". 


Rescato un fragmento de una entrevista que  Eduard Punset realizó a mi neurólogo favorito, Oliver Sacks. En ella se habla de un recuerdo falso identificado por Sacks que inicia una fabulosa investigación sobre la memoria.


EP:
En un artículo reciente, dices, y cito literalmente: “Doy por supuesto que los recuerdos que tuve, especialmente los que fueron vívidos, concretos y circunstanciales, eran esencialmente válidos y fiables. Y para mí fue traumático descubrir que algunos no lo eran.” ¿Tiene esto alguna relación con la evolución de la idea que tenemos del cerebro?
OS:
En mi autobiografía, describí dos recuerdos, recuerdos muy vivos, de bombas que explotaron en Londres cuando yo tenía 6 años. Uno de estos recuerdos, se lo describí a un hermano mayor cuando el libro ya había sido publicado, y él me dijo: sí, es exactamente como yo lo recuerdo; del otro recuerdo, de bombas en nuestro jardín trasero dijo: tú nunca lo viste. Y yo dije ¿qué quiere decir que nunca lo vi? Y él dijo, en aquel momento estábamos fuera. Pero ahora mismo puedo ver las bombas caer y a mi hermano que trae cubos de agua, las bombas que lanzaban metal caliente. ¿Cómo puede ser que lo vea? Y él me dijo: porque nuestro hermano mayor nos escribió una carta, una carta con una descripción muy viva. Y dijo que yo había quedado muy fascinado por su descripción. O sea que es obvio que en mi mente, de forma consciente construí la escena a partir de su descripción, y luego me la apropié y la consideré erróneamente un recuerdo propio. Ahora esto lo sé, intelectualmente soy consciente de ello, pero aun así no puedo distinguir el recuerdo verdadero del falso, llamémosle así, en cuanto a su carácter: el uno parece igual que el otro. Y creo que esto demuestra tanto la fuerza como la debilidad de la memoria y de la imaginación humanas: hacemos cosas sin saber a menudo de qué fuentes proceden: ¿lo he experimentado, lo he oído, lo he leído? Todo lo que se sabe es que nos parece real y una parte de nosotros mismos.
EP:
Junto con otros neurólogos habéis hecho una importante contribución, una revisión, en el sentido de que nunca habéis aceptado la idea tradicional de que la memoria es simplemente una especie de registro de los datos de la experiencia cotidiana en el córtex, que está ya inscrita en el córtex, fosilizada. Vosotros dijisteis que no, no, no, no…
OS:
Un buen colega mío habla del frágil poder de la memoria. No hay dos personas que describan un suceso de la misma manera. Los testigos de un delito dan versiones diferentes. Ninguno de ellos miente: ven las cosas desde perspectivas diferentes, hacen sus propias asociaciones, tienen sus propias emociones. Esto intrigaba a Freud ya en los años 90 del siglo XIX cuando muchos de sus pacientes le describían cómo habían sufrido abusos sexuales en su infancia; al principio lo tomó como si se tratara siempre de una verdad histórica literal y después empezó a preguntarse si a veces la imaginación o la fantasía no habían intervenido. Y esto lo vio claro cuando la gente empezó a explicarle historias de que habían sido abducidos por extraterrestres, y haber sido llevados a una nave espacial. Si tuviéramos memorias fotográficas, en cierto sentido, las cosas resultarían más fiables, pero seríamos como máquinas. La flexibilidad, la resistencia, y la incertidumbre, esa especie de aventura y el riesgo están en el interior del sistema nervioso humano, o en el sistema nervioso animal, y forman parte de la naturaleza de la vida.


En fín, nunca sabremos que parte de nuestros recuerdos son verdaderos y cuales falsos. Además aunque lo supiéramos, como dice Sacks, no habría ninguna diferencia entre ellos. Y si no existen diferencias, ¿es real?

Morfeo a Neo en Matrix:

-¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

Vivir el presente


"La habilidad para vivir el presente es el mayor componente del bienestar emocional".

martes, 31 de enero de 2012

El mal del cerbro II. En busca de la memoria

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, somos nuestra memoria. Sin ella nada tiene sentido, por eso conservarla es tan importante para nosotros. Esta radical importancia se pone de manifiesto con los esfuerzos realizados para tratar de conservarla, a pesar de las dificultades que entraña.


La segunda parte de "el mal del cerbro" es reflejo de ello. Que lo disfruteis:


Parte 2: En busca de la memoria (18:04)

Somos nuestros recuerdos. El aumento de la esperanza de vida ha multiplicado la incidencia de enfermedades neurodegenerativas como el mal de Alzheimer. La ciencia trata de comprender las causas últimas y ponerles freno.



domingo, 29 de enero de 2012

El miedo

Como bien sabemos, la emoción de miedo, al igual que el resto de emociones, es una respuesta fisiológica que da lugar a una conducta determinada y que va acompañada de un sentimiento. Ese sentimiento, por lo general, es algo secundario a las emociones (recordad "lloramos porque estamos tristes o estamos tristes porque lloramos").


La emoción de miedo está formada por tres componentes:

  1. Componente comportamental o conductual. Se trata de lo que hacemos cuando tenemos miedo. Por ejemplo, correr cuando nos persigue un perro ladrando.
  2. Componente neurovegetativo. Nuestro sistema nervioso se adapta para favorecer una respuesta apropiada. Aumenta nuestra tensión muscular o la actividad cardiaca.
  3. Componente hormonal. Secretamos hormonas como la adrenalina o noradrenalida que facilitan labores como correr o saltar, activando el componente anterior.
Estas respuestas están reguladas por nuestro cerebro. Los estímulos que son interpretados por nosotros como miedo, causan la activación de la amígdala, que está compuesta por 12 núcleos, de los cuales 3, son significativos para la emoción de miedo. El núcleo central, el núcleo latera y el núcleo basal.

Pero ¿Cómo sabemos esos? Pues, como siempre en neurociencia, tocando y lesionando. La lesión de la amígdala suprime las respuestas emocionales, tanto en animales como humanos.

Todos tenemos miedo y todos tenemos las mismas reacciones fisiológicas ante lo que nos produce miedo, pero no todos tenemos miedo a las mismas cosas. ¿Cómo se explica esta diferencia? Una de las características definitorias de la emoción de miedo es el carácter adquirido de la mayoría de los estímulos que la suscitan. Aprendemos a tener miedo mediante aprendizaje emocional, obtenemos entonces una respuesta emocional condicionada. El anteriormente mencionado núcleo lateral se encarga de este aprendizaje.

Pero, ¿Cómo aprendemos a tener miedo? Pues muy fácil, observando a otros (aprendizaje vicario) o mediante sus explicaciones (aprendizaje de instrucciones). Ilustraremos esto con dos ejemplos:
  • El aprendizaje vicario: El sujeto observa un video en el que aparecían otras personas observando una pantalla que se ponía de color amarillo o azul. Cuando se ponía amarilla los sujetos del video recibían una descarga eléctrica, si era azul no pasaba nada. Tras el visitando del vidrio, cuando al sujeto se le hacía ver una pantalla amarilla presentaba los cambios neutrales típicos del miedo, así como los cambios hormonales y conductuales antes mencionados.
  • El aprendizaje de instrucciones: El experimentador indica al sujeto que una pantalla amarilla indica que va a recibir una descarga y una azul que no pasará nada. Como en el ejemplo anterior, si aparecía la pantalla amarilla el sujeto presentaba las activaciones típicas de miedo, aunque en ningún caso se administró una descarga. 
Todos recordaremos a nuestra madre advirtiendonos de que no vallamos por una calle determinada porque vive el "hombre del saco", pues bien, nos estaba enseñando a tener miedo.
Queda demostrado que el miedo se aprende. Por esta razón, podemos controlar gran parte de nuestros temores, porque no son innatos. Hay que tener en cuenta que muchas veces el miedo es adaptativo, sirve para que no nos hagan daño o para no lesionarnos a nosotros mismos. Pero, a veces, enfrentarnos al miedo es una gran terapia, porque nos impiden hacer cosas que nos gustaría, que no implican tanto riesgo como el que nuestro cerebro nos hace creer y que nos harías sentirnos mejor con nosotros mismos y precisamente, esa es la clave para tener una vida feliz.


No hace falta conocer el peligro para tener miedo; de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.

Enviar frase
Alejandro Dumas (1803-1870) Escritor francés.

sábado, 28 de enero de 2012

El mal del cerebro. Cerebros reparados

En más de una ocasión hablamos de la plasticidad neuronal, es decir, de la capacidad de adaptación de nuestro cerebro para adaptarse a un entorno cambiante.


Pues bien, a veces nuestro cerebro necesita un empujoncito. Y donde no llega la naturaleza, la ciencia y la tecnología desarrolla "inventos" que mejoran nuestra calidad de vida. En el caso de nuestro cerebro, la máquina más perfecta que existe, las soluciones son difíciles de encontrar, pero todos sabemos que la ciencia avanza más rápido ante los grandes retos.


Este documental nos muestra los nuevos avances en neurociencia,nos muestra las claves sobre como paliar enfermedades como el alzeimer o como alargar su vida útil gracias a la tecnología.

13/01/2012 | lainformacion.com
Un año de trabajo, más de 50 horas de entrevistas y un recorrido por los mejores laboratorios de nuestro país para conocer los secretos del cerebro. 







lunes, 23 de enero de 2012

Conocernos a nosotros mismos. Erich Fromm.





"Tengo que conocer a la otra persona y a mí mismo objetivamente, para poder ver su realidad, o, más bien, para dejar de lado las ilusiones, mi imagen irracionalmente deformada de ella".


domingo, 22 de enero de 2012

Antonin Artaud. Locura y genialidad.

Como se suele decir, "no se es genial si no se es loco".  Este es el caso de Antonin Artaud (1896-1948) actor, poeta, dramaturgo y director de teatro francés. 

A los cuatro años sufre un grave ataque de meningitis, que sumado herencia de neurosífilis adquirida de uno de sus padres, hace que el dolor no lo abandone nunca. Este sufrimiento podría explicar una obra paranoide y fatalista que es lo que, precisamente la hacía genial, lo que convertía a Artaud en un "poeta maldito".

Una mente artística privilegiada que surge del dolor. La enfermedad, la muerte de su hermana, las eternas crisis de  fe que sufre o en desengaño frente una sociedad para el decadente, lo precipitan a pasar largas temporadas en instituciones mentales. La estancia más larga es de 10 años, entre 1937 y 1946. 

Quizás lo difícil sea identificar los límites de la locura y el arte. Como ya hemos dicho en algún otro post, ¿quién tiene autoridad para juzgar la locura o la cordura de las personas?

En este caso la respuesta es... El doctor Gastón Ferdière, que diagnostico a Artaud de esquizofrenia aguda, lo ingresa en una preciosa institución psiquiátrica para que se cure "por arte de magia" gracias a una magnífica reclusión y aislamiento social. Pero Ferdiere se apiada de él, y temiendo que muriese de desnutrición en 1943, consiguió su admisión en Rodez, animándole a escribir y a dibujar. 

Artaud es un ejemplo destacado de escritor de categoría con graves trastornos de la personalidad. Lo dicho, no hay genialidad sin locura.

Fragmentos de la obra de Arnaud:


     Para acabar con el juicio de dios o Para acabar de una vez       por todas con el juicio de dios

Donde huele a mierda huele a ser. El hombre bien habría podido no defecar, no abrir nunca el bolsillo anal, pero escogió cagar como habría podido escoger la vida en lugar de consentir en vivir muerto. Puesto que para no defecar, habría tenido que consentir en no ser, pero no pudo resolverse a perder el ser, es decir a morir en vida. Hay en el ser algo particularmente tentador para el hombre y ese algo es justamente LA MIERDA. (aquí rugidos.)
Antonin Artaud, Pour en finir avec le jugement de dieu, 1947

Los Tarahumaras


De lo que es el Yo, yo no sé nada. ¿La consciencia? una repulsión espantable de lo innominado, del mal urdido, pues el YO viene cuando el corazón lo ha añudao por fin, lo ha elegido, lo ha halado fuera de esto, para aquello, a través de la eterna supuración de lo horrible, cuyos no-yo, demonios todos, asaltan lo que será mi ser, el ser que no ceso de ver cómo decae ante mis ojos, mientras Dios no haya pasado la llave por mi corazón.

Antonin Artaud



domingo, 15 de enero de 2012

Comunidad de locos

Este fin de semana he visto el documental argentino "Comunidad de locos".


Lo he encontrado en Naranjas de Hiroshima, donde encontrareis más información.






Muy recomendable, que lo disfruten.

domingo, 8 de enero de 2012

La identidad sexual. Bruce y Brenda.

Un trágico accidente quirúrgico sugirió, inicialmente que la identidad sexual de las personas y su orientación sexual no estaban estrictamente controladas por factores biológicos y que estas características podían ser modeladas por el modo en que se criaba al niño (Money y Ehrhardt, 1972). Esta idea se encuentra muy arraigada en el pensamiento conservador, a pesar que este desgraciado caso demuestre lo contrario (Ej. En las familias patriarcales, cuando un hijo "sale del armario", inmediatamente se culpa a la madre por criarlo "como una nena").


El caso en cuestión es el siguiente:


Se crió a dos gemelos univitelinos normalmente hasta los siete meses, edad en la que el pene de uno de los niños se lesionó accidentalmente durante la circuncisión. El cauterino se había ajustado demasiado alto y, en vez de eliminar el prepucio, quemó todo el pene. Después de un periodo de agónica indecisión, los padres decidieron criar al niño como una niña. Bruce se convirtió en Brenda.


Los padres de Brenda comenzaron a vestirla como una niña y a tratarla como tal. Los cirujanos realizaron una operación de cambio de sexo, eliminando los testículos y creando una vagina. Al principio, los psicólogos que estudiaron a Brenda dijeron que era una niña feliz u normal, concluyendo que era el modo en que se educaba al niño o a la niña lo que determina la identidad sexual. Muchos autores vieron en este caso un triunfo de la socialización sobre la biología. ¡Craso error!


Por desgracia, y como era de esperar, esta conclusión fue prematura (Diamond y Sigmundson, 1997). No se debe dar la espalda a la biología, algo orgánico determina nuestro sexo. Ocurrió que, aunque Brenda no sabía que había nacido siendo chico, era infeliz como niña. Se sentía como si realmente fuera un chico e incluso intentaba orinar de pie. Siendo una adolescente infeliz, amenazaba con suicidarse, por lo que su familia y los médicos estuvieron de acuerdo en cambiarle nuevamente el sexo. Se interrumpió el tratamiento con los estrógenos que había estado recibiendo, comenzó a tomar andróginos, se le practicó una mastectomía y los cirujanos le crearon un pene. Brenda volvió a ser un hombre de nuevo, decidió llamarse David,  se casó y adoptó a los hijos de su mujer.


Un libro ha narrado su historia (Colapinto, 2000) y en un documental llamado "sexo: desconocido" (2002) se recogieron entrevistas con David (fotografía arriba), su madre, el doctor Diamond y otras personas implicadas en este desdichado caso. Lamentablemente David perdió después su trabajo, el matrimonio se separó y en mayo de 2004, a los 38 años de edad, se suicidó.




(Caso clínico extraído de Fundamentos de fisiología de la conducta; Pearson)

viernes, 6 de enero de 2012

La indefensión aprendida

Martin E. P. Seligman (1942- ) es conocido por sus experimentos sobre "indefensión aprendida", un modelo experimental que se ha utilizado para investigar la depresión.


La indefensión aprendida es una condición en la que el sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. 


Como consecuencia, en las situaciones experimentales que Seligman propone, los sujetos permanecen pasivos frente a una situación aversiva, incluso cuando disponen de la posibilidad real de actuar para cambiar esas circunstancias. Por ejemplo, mucha gente cree que la corrupción no se puede eliminar ni evitar ¿indefensión aprendida o realismo?





En el siguiente video de se puede ver de manera muy gráfica como una profesora "inyecta" indefensión aprendida a sus alumnos y como, ante la posibilidad real de no estar indefensos, se conforman y no intentan cambiarlo:


Actualmente la teoría de la indefensión aprendida ha sido utilizada para explicar el mecanismo de la depresión. En los últimos años, su investigación se ha centrado en el campo de la Psicología Positiva, corriente que busca comprender, a través de la investigación científica, los procesos que subyacen al bienestar psicológico y a la felicidad.

martes, 3 de enero de 2012

Cine para locos. Una historia casi divertida

La película de la que os quiero hablar hoy cuenta la historia de un joven que tras sufrir una depresión es ingresado en un centro psiquiátrico. Allí conocerá a un buen número de personas con diversos problemas, descubrirá sus talentos ocultos y hará buenas migas con una muchacha de su misma edad.


Es una gran comedia con un trasfondo psicosocial impecable, muy recomendable y original. Responde con mucho acierto a ¿Por qué un muchacho que tiene una vida cómoda puede deprimirse o pensar en en suicidio?


Os dejo el Trailer: 





Que la disfruteis.

Empezando el 2012




"O verdadeiro heroísmo consiste en transforma-los soños en realidades e as ideas en feitos".

"El verdadero heroísmo consiste en convertir los sueños en realidades y las ideas en hechos". 

(Alfonso D. Rodríguez Castelao)




Feliz 2012

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