miércoles, 22 de febrero de 2012

Sumisión psicológica

Una sociedad es un grupo de personas que desempeñan distintos roles dentro de la comunidad. Como grupo, se comporta de una manera determinada, muy influido por el poder de la situación. Pero, ¿Cuál es la situación?

La situación actual es un momento de crisis que afecta a la visión que tenemos del mundo tanto individual como grupalmente. Eso nos hace avanzar en una u otra dirección, maneja el devenir de la sociedad, por lo tanto es una gran arma para manipular la conducta, pero no la más grande.

Los medios de comunicación dominan a la masa, su forma de vestir, comer, sentir, ser y, sobre todo, su forma pensar. Esto también depende, claro está, de lo socializados que estemos y de lo críticos que seamos. Si no lo somos, veremos lo que quieren que veamos.

¿Esto es siempre así?

Claro, tanto a la derecha como a la izquierda, nada es verdad. Pero no porque la prensa mienta porque quiere (que también), sino porque el que cuenta la noticia es humano y la parcialidad es inherente a las personas. El caso es que, cuando alguien vive algo, lo que sea, hace inferencias y lo relaciona con su propia experiencia vital dándole forma en su memoria, digamos que extrayendo conclusiones. Los periodistas no son una excepción, por eso cuando cuentan una noticia, jamás es real, siempre existe un enfoque parcial y sesgado de la "realidad" que cuentan. Otras cosa es que nos guste más o menos lo que cuentan en función de nuestro color político. Es aquí donde entran en juego nuestros valores, que harán más fácil que nos creamos una u otra noticia en función de la visión que tengamos de nosotros mismo y de la que queramos proyectar a las personas con las que nos relacionamos. Sin embargo, debemos tener claro que una situación solo es real en el momento que está pasando, a partir de entonces, nuestro cerebro o, en este caso  el de la prensa, nos da una versión, mejor o peor, pero siempre parcial.

Pero se puede ir un poco más lejos. La publicidad, las películas, un director de cine, un escritor, un actor, un futbolista... Todos tienen poder para manipularnos psicológicamente. Todos tienen unos determinados valores, pero lo "peligroso" es que todos ellos son trascendentes para el grupo e influyen de manera determinante en la formación de opiniones.

Está claro que si alguien domina a la masa, domina al individuo. Ante tantas posibilidades de control, cabría esperar que, quien tuviera acceso a estas "armas" las utilizase, ¿quién en su sano juicio se atrevería a despreciarlas? 

A lo largo de la historia existes ejemplos atroces de lo poco que discrepamos ante las decisiones del grupo y las graves consecuencias que eso puede tener. Los medios de comunicación tienen la capacidad de hacernos creer que la masa ya se ha pronunciado en un determinado sentido y por eso no vamos a contradecir a la masa ¿verdad? Pero, y ¿si dice que todos los ciudadanos "del este" son criminales y deben ser encerrados? ¿A ti te convencerían?

En fin, con esta reflexión quiero decir que, si no somos críticos no seremos psicológicamente independientes y si no somos independientes psicológicamente no podremos ser libres. No dejes que piensen por ti.

Una crítica a la opinión pública:








miércoles, 15 de febrero de 2012

Ganador premio 20Blogs

A todos los que han pasado por aquí, un millón de gracias, todo esto sin vosotros no tendría sentido.


A todos los que me han votado, un millón de gracias por hacer que este blog se convirtiera en el 1º de la categoría de salud y vida sana.


Familiares y amigos, un millón de gracias por vuestro ánimo y apoyo constante.


Mañana recogeré vuestro premio. De nuevo, un millón de gracias a todos. Gracias, gracias, gracias...




"El verdadero medio de ganar mucho consiste en no querer nunca ganar demasiado".
Fénelon



"No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras".John Lennon

miércoles, 8 de febrero de 2012

Adicción II. Perspectiva social

Las adicciones también tienen un papel muy importante en nuestro estilo de vida y en como nos comportamos socialmente. Por eso, la psicología social también ha estudiado profundamente el problema de las adicciónes.


Stanton Peele leyenda viva de la psicología social, conocido por su libro Amor y adicción y famoso teórico y terapeuta en el campo de las adicciones, afirma que:


"No es la sustancia o la conducta la que produce la adicción, sino el modo como la persona interpreta su propia experiencia adictiva y como responde, tanto a nivel fisiológico, emocional o conductual a esa adicción".


En la adicción influyen tanto el modo de enfrentarse al mundo  como el modo de verse a sí mismo y viene determinado por las experiencias pasadas, la personalidad y el entorno social.


Las drogas y las conductas que producen adicción se convierten en muletillas para afrontar mejor la vida ante situaciaciones de estrés, ansiedad o depresión. Es una manera de enfrentarse a situaciones desagradables, muchas veces ante la incapacidad de reaccionar de otra manera, quizás por falta de recursos sociales no aprendidos. El adicto se caracteriza por ser dependiente, no por la sustancia, sino por el impulso de depender y por su pasividad (muchas veces no quiere hacer nada para solucionar sus problemas porque sería muy difícil, básicamente por no querer sufrir un poco "el mono").


Para Peele, las culturas individualistas como la nuestra nuestra, favorecen las adicciones, al tener como valores centrales el logro y el éxito individual (yo lo llamo "capitalismo unipersonal"). Cuando no conseguimos estas metas, el refugiarse en la adicción es un modo de ver la vida del lado opuesto. Las características fundamentales de una adicción son:

  1. Es un continuo (que va desde no ser adicto a tener una adicción alta con todos sus puntos intermedios).
  2. Desvirtua las otras implicaciones que una persona posee, limitando todos los ámbitos de la vida.
  3. No es una experiencia placentera y a ellas se llega para eliminar el dolor, sea físico o emocional.
  4. Es la incapacidad de elegir no hacer algo (por ejemplo, no querer fumar pero acabar haciendolo porque sufres si no lo haces).

¿Por qué unas personas se hacen adictas y otras no?


Según la psicología social, una persona se hará adicta o no, en función de su personalidad, la situación en la que entra en contacto con la sustancia adictiva y las motivaciones. Para que una conducta no se convierta en adictiva, la persona debe ser capaz de controlarla e introducirla en su vida. Esto exige diferenciar entre lo bueno y lo perjudicial, dejando de lado lo que no nos aporta nada, tener en la vida modos de satisfacción distintos a las conductas adictivas y aprendiendo a aceptarnos a nosotros mismos tal como somos.


La adicción se convierte entonces en un problema existencial cuyo tratamiento requiere adquirir nuevos patrones de conducta y reestructuración de la personalidad existente. La curación se dará cuando el individuo deje atrás su adicción, no dependa de ellas y establezca un nuevo modo de relacionarse consigo mismo y con el mundo. En fin, la búsqueda de la libertad y la autonomía pasa por librarnos de las cadenas de la adicción y la dependencia.




"La adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud".



lunes, 6 de febrero de 2012

Adicción. Cuestiones psicofisiológicas

El término adicción deriva del vocablo latino "addicere" que significa condenar. Alguien que es adicto a una droga se encuentra sometido a ella. Pensemos, por ejemplo, en los adictos al tabaco recorriendo toda la ciudad a las tantas de la madrugada buscando un bar abierto o dejando un charla animada para salir a fumar un cigarro.


Pero ¿Que hace al alcohol, al tabaco, la cocaína, el chocolate o a cualquier otra sustancia adictiva tan deseables para nosotros?


Todos sabemos de los efectos perjudiciales que las sustancias adictivas tienen sobre nosotros pero todos somos adictos a algo. Pues bien, además de una cuestión social (Ej. Si fumo molo, si bebo soy mas simpático o si tomo coca demuestro mi poder adquisitivo) existe otro componente más importante. Todas estas sustancias estimulan los mecanismos cerebrales del refuerzo positivo,  además, la mayoría de ellas también reduce las sensaciones desagradables, algunas de las cuales se deben a la acción de ellas mísmas (si consumimos se nos pasa el mono).


Esta estimulación es la clave: Los efectos reforzantes prevalecen sobre la consciencia de los efectos negativos de la droga. No podemos resistirnos porque nos hace sentir bien y eso refuerza nuestra conducta.


Todos los refuerzos naturales, como la comida cuando tenemos hambre, agua cuando tenemos sed o el contacto sexual, tienen un efecto fisiológico común: la liberación de dopamina. Esta sustancia nos hace sentir bien, consiguiendo que asociemos estas necesidades con un estímulo positivo (el refuerzo) para que tengamos ganas de repetirlas. El caso es que, las drogas adictivas siguen el mismo camino, se apropian de los mecanismos cerebrales que normalmente nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno. Desencadenan la liberación de dopamina en el cerbro (todo comienza en el núcleo accumbens),  y así hacen que se refuercen las conductas de buscarla, dar los pasos necesarios para prepararla y después ingerirla, fumarla, esnifarla o inyectarla.


¿Qué pasa cuando dejamos de consumir la sustancia?


Entonces comienzan los síntomas de la abstinecia, que son de distinta gravedad dependiendo de la droga en cuestión. Pero cuando consumimos la sustancia la mala sensación producida por la abstinencia desaparece. Esto se llama refuerzo negativo. Una conducta que pone fin o reduce un estímulo aversivo, se verá reforzada. 


Cuando una droga se deja de consumir largo tiempo, el adicto puedo experimentar a veces un ansia intensa por su consumo. Esto se debe a la activación del sistema dopaminergico mesolítico, lo que hace que nos acordemos al instante de la sensación placentera de consumir (ahora me fumaría un cigarro, jeje), lo que hace que los estímulos asociados con el consumo se vuelvan emocionantes y nos motiven, lo que nos incita a actuar.


Para terminar, y a modo de resumen, Gossop afirma que en una adicción hay 4 elementos esenciales:

  1. Un fuerte deseo o sentimiento de compulsión para llevar a cabo la conducta particular (especialmente cuando no hay oportunidad).
  2. Capacidad deteriorada para el control de la conducta.
  3. Malestar y angustia emocional cuando la conducta es impedida o deja de hacerse.
  4. Persistir en la conducta a pesar de la evidencia de que es la adicción la que produce los problemas.



En fin, cuando somos adictos vivimos esclavizados y estamos condenados al sufrimiento, pero se puede luchar para evitar realizar las conductas que tanto nos perjudican. Un servidor es adicto al tabaco y lleva un mes y poco enfrentándose a su cerebro con éxito.  En estos casos, nuestra fuerza de voluntad es nuestra mejor arma.


Ánimo.



domingo, 5 de febrero de 2012

Recuerdos poco honestos

Nuestros recuerdos no son tan honestos como nosotros pensamos. Muchas veces nuestras neuronas establecen conexiones a partir de relatos que otros nos cuentan o a través de imágenes que observamos y las transforman en recuerdos tan vívidos que somos incapaces de distinguirlos de otros, "los reales". 


Rescato un fragmento de una entrevista que  Eduard Punset realizó a mi neurólogo favorito, Oliver Sacks. En ella se habla de un recuerdo falso identificado por Sacks que inicia una fabulosa investigación sobre la memoria.


EP:
En un artículo reciente, dices, y cito literalmente: “Doy por supuesto que los recuerdos que tuve, especialmente los que fueron vívidos, concretos y circunstanciales, eran esencialmente válidos y fiables. Y para mí fue traumático descubrir que algunos no lo eran.” ¿Tiene esto alguna relación con la evolución de la idea que tenemos del cerebro?
OS:
En mi autobiografía, describí dos recuerdos, recuerdos muy vivos, de bombas que explotaron en Londres cuando yo tenía 6 años. Uno de estos recuerdos, se lo describí a un hermano mayor cuando el libro ya había sido publicado, y él me dijo: sí, es exactamente como yo lo recuerdo; del otro recuerdo, de bombas en nuestro jardín trasero dijo: tú nunca lo viste. Y yo dije ¿qué quiere decir que nunca lo vi? Y él dijo, en aquel momento estábamos fuera. Pero ahora mismo puedo ver las bombas caer y a mi hermano que trae cubos de agua, las bombas que lanzaban metal caliente. ¿Cómo puede ser que lo vea? Y él me dijo: porque nuestro hermano mayor nos escribió una carta, una carta con una descripción muy viva. Y dijo que yo había quedado muy fascinado por su descripción. O sea que es obvio que en mi mente, de forma consciente construí la escena a partir de su descripción, y luego me la apropié y la consideré erróneamente un recuerdo propio. Ahora esto lo sé, intelectualmente soy consciente de ello, pero aun así no puedo distinguir el recuerdo verdadero del falso, llamémosle así, en cuanto a su carácter: el uno parece igual que el otro. Y creo que esto demuestra tanto la fuerza como la debilidad de la memoria y de la imaginación humanas: hacemos cosas sin saber a menudo de qué fuentes proceden: ¿lo he experimentado, lo he oído, lo he leído? Todo lo que se sabe es que nos parece real y una parte de nosotros mismos.
EP:
Junto con otros neurólogos habéis hecho una importante contribución, una revisión, en el sentido de que nunca habéis aceptado la idea tradicional de que la memoria es simplemente una especie de registro de los datos de la experiencia cotidiana en el córtex, que está ya inscrita en el córtex, fosilizada. Vosotros dijisteis que no, no, no, no…
OS:
Un buen colega mío habla del frágil poder de la memoria. No hay dos personas que describan un suceso de la misma manera. Los testigos de un delito dan versiones diferentes. Ninguno de ellos miente: ven las cosas desde perspectivas diferentes, hacen sus propias asociaciones, tienen sus propias emociones. Esto intrigaba a Freud ya en los años 90 del siglo XIX cuando muchos de sus pacientes le describían cómo habían sufrido abusos sexuales en su infancia; al principio lo tomó como si se tratara siempre de una verdad histórica literal y después empezó a preguntarse si a veces la imaginación o la fantasía no habían intervenido. Y esto lo vio claro cuando la gente empezó a explicarle historias de que habían sido abducidos por extraterrestres, y haber sido llevados a una nave espacial. Si tuviéramos memorias fotográficas, en cierto sentido, las cosas resultarían más fiables, pero seríamos como máquinas. La flexibilidad, la resistencia, y la incertidumbre, esa especie de aventura y el riesgo están en el interior del sistema nervioso humano, o en el sistema nervioso animal, y forman parte de la naturaleza de la vida.


En fín, nunca sabremos que parte de nuestros recuerdos son verdaderos y cuales falsos. Además aunque lo supiéramos, como dice Sacks, no habría ninguna diferencia entre ellos. Y si no existen diferencias, ¿es real?

Morfeo a Neo en Matrix:

-¿Qué es real? ¿Cómo defines lo real? Si estás hablando de lo que puedes sentir, lo que puedes oler, lo que puedes saborear y ver, entonces lo real son simplemente señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

Vivir el presente


"La habilidad para vivir el presente es el mayor componente del bienestar emocional".

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