miércoles, 27 de febrero de 2013

Errores del habla. El reverendo Spooner

Cada vez que abrimos la boca nos equivocamos. Algunos más que otros, claro está. Esta evidencia hace que el análisis psicológico de estos errores haya mantenido ocupados a los psicólogos del lenguaje durante años.

Hoy hablaremos de los retruécanos o espunerismos (spoonerisms), en concreto de los que se atribuyen al reverendo Spooner, un diacono de la Iglesia de Inglaterra, cuyo nombre sirve para denominar este determinado tipo de error, que implica cambiar las consonante iniciales entre palabras. Rendimos homenaje a "su inventor".

Algunos retruecanos adjudicados al reverendo Spooner son los siguientes:

"You have hissed all my mystery lectures" (te has sisado todas mis clases misteriorsas) en lugar de "missed all my history lectures" (te has perdido todas mis clases de historia).

"In fact, you have tasted the whole worm" (de hecho, te has tragado todo el gusano) en lugar de "In fact, yo have wasted de whole term (de echo, has desperdiciado todo el trimestre).

"The Lord is a shoving leopard to his flock" (el Señor es un leopardo empujón de su rebaño) en lugar de "The Lord is a loving shepherd" (el Señor es un pastor amante).

Existen, además de los espunerismos, muchos tipos de errores, que se pueden clasificar analizando las unidades lingüísticas implicadas en el error (fonemas, sílabas, palabras...) y el mecanismo de error implicado (mezclar, sustituir, añadir o eliminar unidades). Muchas veces estos errores suceden por que nuestro cerebro va mas rápido que nuestra lengua y esto interfiere en lo que realmente queremos decir. 

Sin embargo hay explicaciones para todos los gustos. Freud habló de lapsus, proponiendo que revelaban nuestros pensamientos reprimidos.

"Esta comida es verdaderamente incomible" en lugar de "increible".

Pero Freud se frotaría las manos con Jose Luis Rodriguez Zapatero y su famoso "lapsus sexual":



Seguro que Freud tendría material para escribir cuatro libros despues de ver este video. Ahí lo dejo.

Fuete: Psicología del Lenguaje. Harley, Trebor.

Gracias RB.

sábado, 23 de febrero de 2013

Viaje al LSD

Allá por el 2011 hablamos del estrepitoso hundimiento del primer fármaco utilizado para tratar trastornos mentales, el LSD. Esta es su historia:

"Los pioneros de la psicodelia"

La situación social de la época y el uso de la droga para fines "poco terapéuticos", hizo que se prohibiese, paralizando todos los estudios psicológicos que se estaban realizando.

Pero como no hay mal que cien años dure, en la actualidad se están volviendo a investigar las posibles aplicaciones del LSD para el tratamiento de diversas enfermedades. En "Viaje al LSD" descubriremos las principales aplicaciones y el futuro del ácido lisérgico, la "medicina para el alma", como Albert Hoffman, su descubridor, la llamó.

Os dejo con el:




10 feb 2013 Reseña de "La noche temática" La 2.

Albert Hofman, el inventor del LSD lo llamó "medicina para el alma". Los Beatles escribieron canciones sobre él. Hasta la CIA y el ejército buscaron explotar sus poderes alucinógenos. Hace cincuenta años las drogas psicodélicas como el LSD eran consideradas una ciencia innovadora. Pero esta potente droga escapó de los laboratorios y se convirtió en una droga de la calle con una reputación peligrosa, capaz de inspirar tanto momentos de genialidad como de descenso a la locura. A finales de los años sesenta, el LSD abandona los laboratorios y llega a la calle de la que nunca salió. Ahora la ciencia mira de nuevo con interés renovado al LSD, realizando los primeros ensayos humanos en más de 35 años.

jueves, 21 de febrero de 2013

Las emociones. La teoriade James-Lange

Normalmente pensamos en las emociones como un pensamiento (activación del sistema nervioso central) que hace que nos sintamos de una determinada manera, es decir, tenemos miedo y se desencadenan una serie de respuestas fisiológicas tales como sudación o aumento de la frecuencia cardiaca. Esta relación de causa efecto parece, a priori, la más lógica. Pero muchas veces la lógica no va con los psicólogos. Vamos a darle una vuelta a eso...

En 1884 William James (psicólogo), por un lado y Carl Lange (fisiólogo) por otro, sugirieron que con nuestras emociones pasa exactamente lo contrario. Las situaciones generadoras de emociones provocan una serie de respuestas fisiológicas (activación del sistema nervioso neurovegetativo) y comportamentales (siguiendo el ejemplo, sudoración y aumento de la frecuencia cardiaca), el cerebro recibe esta información de los músculos y los órganos que producen dicha respuesta, y esta información es la que produce la vivencia emocional. En resumen, afirman que nuestras sensaciones emocionales están basadas en lo que vemos que estamos haciendo, así cuando vemos que estamos temblando y nos sentimos mal, experimentamos miedo.

Pero entonces llegó Cannon (otro fisiólogo) y esto dejó de ser así... otra vez. En 1927  observó que si seccionaba los nervios que aportan la retroalimentación desde los órganos internos al cerebro no se suprimía la conducta emocional de los animales de laboratorio, por tanto la orden sentir miedo, por ejemplo, venía de nuestro cerebro. Pero ¿como sabia lo que sentían los animales? Para desgracia de Cannon, este experimento solo se demuestra que la conducta emocional persiste tras la manipulación quirúrgica (por ejemplo, una rata que muerde si es amenazada), pero no sabemos si la respuesta emocional persiste o no, es decir no sabemos como se siente la rata después de atacarnos.

Entonces ¿Quien tiene razón? ¿Sentimos y nos activamos? ¿o nos activamos y sentimos? Pues, como casi siempre, el término medio puede ser la clave. A pesar de los envites de Cannon, la teoría de James-Lange no ha sido del todo sustituida.

Hohman (1966) comprobó que las emociones eran menos intensas en personas con lesiones en la médula espinal, sin embargo no desaparecían por completo. Cuanto más arriba estaba localizada la lesión menos instensas eran las emociones. Algunos sentimientos, como por ejemplo el de enfado(sentimiento emocional), no dependen de la conducta de la conducta de enfado (una respuesta emocional), pero aun así se ve atenuado. 

Uno de sus pacientes afirmaba que "sentía una especie de ira fría, se convierte en un enfando mental". 

Otro contaba: "Estoy sin hacer nada y empiezo a imaginarme cosas y siento mucha preocupación, pero se trata de poco más que el poder del pensamiento".

De echo, experimentos realizados en la década de los 90 y en los 2000 ponen de manifiesto que James no se equibocaba tanto como creía Cannon, ya que fingir una determinada emoción, por ejemplo sonreír para aparentar felicidad, activa los receptores del sistema nervioso central que se encargan de procesar esta información, por tanto, en cierto modo hace que nos sintamos felices.

Así que a sonreír se ha dicho...

domingo, 10 de febrero de 2013

La autoestima. Abraham Maslow

La psicología humanista de Maslow nos deja un par de frases acerca de la autoestima y la autorealización personal, dos quimeras dificiles de alcanzar en los tiempos que corren. Intentémoslo al menos, aun a riesgo de parecer de Marte.

"La satisfacción de la necesidad de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y suficiencia, de ser útil y necesario en el mundo."

"En realidad, las personas auto realizadas, las que han llegado a un alto nivel de madurez, salud y autosatisfacción, tienen tanto que enseñarnos que, a veces, casi parecen pertenecer a una especia diferente de seres humanos."


Saludos.

lunes, 4 de febrero de 2013

Visión Ciega II. Una mirada inconsciente.

Hoy os dejo en manos de Eduard Punset y Beatrice de Gelder,  una neuropsicóloga que ha estudiado el fenómeno del que hablamos ayer, la visión ciega, o visión inconsciente.

Nos hablarán de otro caso sorprendente, el paciente T.N. No tiene desperdicio. Que lo disfrutéis.




"La relación entre ver y saber es más compleja de lo que comúnmente asumimos" (Beatrice de Gelder).



domingo, 3 de febrero de 2013

La visión Ciega I. El Señor J.

De todos es sabido que el cerebro es una máquina muy compleja, como un macroordenador en el que se almacenan y procesan todas las informaciones que llegan a el a través de los sentidos. Pero nuestro cerebro procesa más información de la que nosotros somos conscientes. Esto ocurre, por ejemplo, con con la información que recibimos a través del sentido de la vista.

Las percepciones han de llegar a la consciencia para que afecten a nuestra conducta, es decir, tenemos que darnos cuenta de que nos lanzan una pelota (percepción) para recogerla (conducta)¿o no?. Si no sabemos que vemos algo, por ejemplo un obstáculo en nuestro camino, no lo evitaremos ¿verdad? Es lógico pensarlo, estaríamos locos si pensásemos que un ciego puede ver. 

Lo cierto, es que hay alguna excepción. El caso del Señor J. es una de ellas:

Natalia J. había llevado a su abuelo a ver al Dr. M., un neuropsicólogo. Un accidente cerebrovascular había dejado al Sr. J. casi completamente ciego; todo lo que podía ver era una minúscula mancha en medio de su campo visual. El Dr. M. se había enterado del caso del Sr. J. por medio de su neurólogo y le había pedido que fuera a su laboratorio con el fin de hacerle algunas pruebas para su proyecto de investigación.

El Dr. M. ayudó al Sr. J. a encontrar una silla y sentarse. Este, que se ayudaba con un bastón para andar, se lo dio a su nieta para que lo sujetara. "Puede prestármelo", preguntó el Dr. M. Natalia asintió y se lo cedió. "Estoy estudiando lo que se llama visión ciega" dijo. "Déjenme ver si puedo demostrarles lo que es".

"Por favor, Sr. J. mire hacia delante. Manténgase mirando así y no mueva los ojos ni gire la cabeza. Se que puede ver un poco enfrente de usted y no quiero que use ese resto de visión para lo que voy a pedirle. Bien. Ahora quisiera que alargara su mano derecha y señale lo que estoy sosteniendo".

"Pero yo no veo nada. Estoy ciego", dijo el Sr. J. obviamente irritado. 

"Ya lo se, pero inténtelo de todos modos, por favor".

El Sr. J. se encogió de hombros y señaló. Parecía alarmado cuando sus dedos se toparon con el extremo del bastón, que el Dr. M. apuntaba hacia el.

"Abuelo, ¿cómo has hecho eso?", preguntó Natalia sorprendida. "Creía que estabas ciego".

"¡Lo estoy!", dijo él con énfasis. "Solo ha sido cuestión de suerte".

"Vamos a intentarlo un par de veces más, Sr. J.", dijo el Dr. M. "Siga mirando hacia delante. Muy bien". Dio la vuelta al bastón de modo que el mango quedó apuntando al Sr. J. "Ahora quisiera que atrapara el mango del bastón".

El señor J. alargó el brazo y atrapó el mango del bastón.

"Bien. Ahora baje la mano, por favor". Giró el bastón 90 grados de manera que la empuñadura quedo orientada verticalmente. "Ahora agarrelo otra vez".

El Sr. J lo hizo. Cuando adelantó el brazo giró la muñeca de modo que la mano tuviera la misma orientación que la empuñadura, que volvió a engañar.

"Bien. Gracias, puede bajar la mano". El Dr. M. se volvió hacia Natalia: "Ahora quisiera examinar a su abuelo, pero después me gustaría hablar con usted". 

En realidad, el cerebro contiene, no uno, sino varios mecanismos implicados en la visión. Digamos que hay varias formas de ver.
Uno de esos sistemas es el responsable de la percepción del mundo que nos rodea (sistema visual mamífero), es decir, lo que "vemos cuando miramos".
Otro, como el sistema visual primitivo no es tan obvio,se encarga de controlar los movimientos oculares y dirigir la atención al los movimientos repentinos que ocurren a los lados de nuestro campo visual.


Existen en nuestra corteza zonas encargadas de recibir e interpretar los estímulos, es la corteza sensitiva. Adaptada de www.furman.eduLa enfermedad del Sr. J. dañó la corteza visual de su cerebro (color morado en la figura).

Casos como el del Sr. J. demuestran que después de que el sistema visual mamífero se haya lesionado, el paciente puede valerse del sistema visual primitivo de su cerebro para guiar los movimientos de las manos hacia un objeto, aunque no pueda ver hacia dónde la dirige. Es decir, la información visual puede controlar la conducta sin que se produzca una sensación consciente. 

Resumiendo, vemos antes de darnos cuenta que vemos, lo que implica que hay varias vías de llegada del estímulo. Se podría definir esa segunda vía como la intuitiva. Así que es importante que nos fiemos de nuestra intuición, ya que también juega un papel importante en nuestra vida diaria, aunque no nos demos cuenta.

Caso clínico extraido de: Fundamentos de fisiología de la conducta; Neil R. Carlson.

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