martes, 28 de mayo de 2013

Memoria: ¿Todo tiempo pasado fue mejor?

Como ya hemos mencionado en otras ocasiones (El hombre con 7 segundos de memoria), nuestra memoria es lo que nos define como organismo único e insustituible, modela nuestra identidad personal. La forma en que nos relacionamos con el mundo y con los demás, se basa en nuestra experiencia personal, en lo que hemos aprendido y en lo que recordamos de ese aprendizaje.

No todo lo que recordamos es bueno o nos hace sentir bien, pero seguramente hemos aprendido algo de ello. La mayoría de los recuerdos que evocamos son positivos. ¿Por qué? Hay una respuesta sencilla, porque los recuerdos positivos son adaptativos, es decir, desde el punto de vista evolutivo, estar feliz es más eficaz para la supervivencia que estar triste y, una buena manera de estar feliz es evocando recuerdos positivos. 

Ahora vamos con la respuesta complicada...

En muchas ocasiones nos acordamos de una mala experiencia con nostalgia, por ejemplo, echamos de menos un trabajo en el que estábamos explotados y amargados o añoramos a un amigo con el que nos peleamos. A pesar de la mala experiencia, recordamos la parte buena y los malos momentos quedan en segundo plano. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? Pues depende, lo que pasa es que nuestro cerebro nos engaña para que seamos más felices. 

La parte de nuestro cerebro encargada de procesar las experiencias vividas y el aprendizaje es el hipocamo. Esta información se transmite al cortex, donde se almacena y se convierte en recuerdos. Estos recuerdos, a su vez pueden  relacionarse con la percepción y el pensamiento (lóbulos frontales)... Y aquí es donde está la clave. Cuando realizamos una recuperación (recuerdo), evocamos sucesos, eventos o información almacenada en el pasado, voluntaria o involuntariamente, pero siempre en nuestro beneficio. Esta recuperación normalmente está dirigida a unas metas y sirve como incentivo a nuestra conducta futura, por ejemplo, establecer relaciones humanas o conseguir un buen trabajo. Es de suponer entonces, que si evocamos recuerdos negativos (que lo pueden ser, con matices, como veremos a continuación) no se favorecerá nuestra motivación para conseguir lo que queremos. "La naturaleza es sabia".

Nuestras metas e intenciones provocan frecuentemente la recuperación involuntaria de eventos autobiográficos relacionados con los pensamientos actuales. Esos recuerdos no siempre son buenos, pero nuestra tendencia hedonista como buscadores de placer hace que interpretemos esos recuerdo. Aquí actúan los lóbulos frontales; pensamos en ese recuerdo y le damos ese matiz positivo que tanto nos gusta, es decir, interpretamos el recuerdo, lo idealizamos, por ejemplo: "Juanito me la jugó con aquella chica y yo me enfadé con él, pero todos cometemos errores, que bien nos lo pasábamos juntos, disfrutabamos mucho y por aquel entonces el se sentía muy solo, normal que me la jugase con aquella chica". Enfatizamos la parte buena, buscamos explicaciones poniéndonos en piel de Juanito y... el recuerdo negativo se desvanece como por arte de magia.

Además de lo dicho, debemos tener en cuenta que la carga emocional del presente es más intensa que la de mucho hechos que nos han sucedido en el pasado. Por eso, viéndolo desde la perspectiva de "un mal momento emocional actual", el pasado suele ser "menos malo" que el presente.

Para resumir se podría afirmar que, la evolución, la busqueda de metas, nuestra tendencia hedonista y en ocasiones un estado de ánimo negativo, nos hace caer en la trampa de nuestro cerebro y creer que, sea cieto o no, "todo tiempo pasado fue mejor".





Recuerde el alma dormida,
     abiue el seso e despierte
     contemplando
     cómo se passa la vida,
  5  cómo se viene la muerte
     tan callando,
       quánd presto se va el plazer,
     cómo después de acordado
     da dolor,
 10  cómo, a nuestro parescer,
     qualquiere tiempo passado
     fue mejor.
(...)
Jorge Manrique



"Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa".
Arthur Schopenhauer




Tema del post sugerido por Carlos. Gracias ;)
Si queréis proponer algún tema, no dudéis en dejar un comentario con vuestra propuesta. 


martes, 21 de mayo de 2013

¿Programando la nación?

El pasado fin de semana emitieron en La2 un documental muy interesante sobre la publicidad subliminal y su uso para el control de masas. Tema que ya hemos tratado en el blog en varias ocasiones como por ejemplo en el post titulado "El poder de la situación".

Pues bien, como el tema me parece muy interesante he decidido compartirlo. Dejo la reseña de "La noche temática" para estimularte a verlo. Que lo disfrutes:


RTVE.es / LA NOCHE TEMÁTICA 16.05.2013
¿Pueden los poderes ecónomicos, políticos y mediáticos manipular nuestra voluntad a través de mensajes que funcionan por debajo del umbral de la consciencia? La Noche Temática analiza este sábado qué hay de realidad y de leyenda urbana en los mensajes subliminales a través de un documental emitido en dos partes que aborda el tema desde una perspectiva histórica y política. 

"¿Programando la nación?". Primera parte

La primera parte del documental aborda el presunto uso de mensajes subliminales en EE.UU desde una perspectiva histórica. La historia de este tipo de mensajes comienza en los años 50 en EE.UU. Según numerosos autores y expertos, cineastas, discográficas y publicistas introducen deliberadamente contenidos dirigidos al subconsciente de las personas para manipular su voluntad. Las imágenes sexuales subliminales producen una poderosa estimulación cerebral.



"¿Programando la nación?" Segunda parte. 

En esta segunda parte se analiza la presunta utilización de mensajes subliminales en anuncios de publicidad, medios de comunicación y propaganda política. Pero ¿existen realmente los mensajes subliminales o pertenece a la categoría de lo que muchos consideran leyenda urbana?

domingo, 19 de mayo de 2013

Psicopatología curiosas: El sindrome de Capgras

¿Qué es el sindrome de Capgras?

Esta rara patología se caracteriza por la creencia delirante recurrente de que una persona, normalmente del entorno cercano del paciente, ha sido remplazada por un impostor. En general los pacientes describen diferencias imperceptibles entre la persona original y el impostor. Es decir, el impostor es idéntico físicamente al familiar reemplazado, pero no es él.

Existen casos en los que el síndrome se asocia a la esquizofrenia paranoide. Algunos pacientes han llegado a afirmar que sus familiares han sido abducidos por extraterrestres y cambiados por clones similares, pero no iguales.



Esta patología también se asocia a otros el trastorno como el esquizoafectivo o los trastornos del estado del ánimo y raramente, se puede asociar a enferemedades no psiquiátricas, como la epilepsia, el accidente cerebrovascular, un traumatismo craneal, tumores cerebrales, enfermedades degenerativas como la enfermedad de Alzheimer o demencia por cuerpos de Lewy, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, enfermedades metabólicas, enfermedades infecciosas, e intoxicaciones por sustancias de abuso, entre otras.


¿Por qué se produce?

Como siempre, el culpable de que padezcamos desequilibrios mentales es, como no podría ser de otro modo, nuestro cerebro. En esta ocasión los ovnis no tienen nada que ver. 

Lo cierto es que no existe una única causa asociable a esta patología, pero en la mayoría de los casos está relacionado con lesiones en el hemisferio derecho, el lóbulo frontal, temporal y parietal, si bien también se presenta una alteración funcional relacionada con el circuito de la dopamina.

Todas estas disfunciones provocan una dificultad para procesar de forma adecuada los rostros conocidos. Así pues, algunos señalan que se trataría de una alteración de la integración entre la información del hemisferio derecho con el izquierdo. Vigheto afirma que la lesión en el hemisferio derecho actuaría desinhibiendo el izquierdo, privándolo de informaciones adecuadas y llevando al sujeto a verbalizaciones delirantes.


Pero, ¿Cómo llegan a la conclusión sus familiares han sido sustituidos?

En la mayoría de las ocasiones buscamos respuestas para las cosas que no podemos explicar y debido a las disfunciones cerebrales antes mencionadas, los pacientes no reconocen emocionalmente a la persona que está detrás de un rostro que si conocen. 

Histein y Ramachadran proponen la siguiente hipótesis: una desconexión entre el sistema límbico, especialmente la amígdala (estrechamente relacionada con las emociones y los recuerdos emocionales)y la corteza temporal inferior impide a los pacientes acceder a la memoria emocional. Entonces, el delirio surgiría como una respuesta ante la situación patológica de no experimentar el sentido de familiaridad ante el rostro conocido, pudiéndose catalogar como una agnosia de reconocimiento familiar y un delirio secundario de reduplicación que da sentido a esta agnosia.


Como siempre las emociones, tan odiadas por lo racionalistas, son  parte fundamental de nuestra cordura. Siempre nos han dicho que la emoción y la razón no se llevan bien. ¿Que sería de la razón si no fuese guiada por la emoción? El síndrome de Capgras es claro ejemplo.



Tema del post sugerido por Nerea. Gracias ;). 
Si queréis proponer algún tema, no dudéis en dejar un comentario con vuestra propuesta. 

martes, 7 de mayo de 2013

Diccionario psicológico: Personalidad paranoide

La desconfianza, el recelo y la tendencia a los pleitos e intrigas son las características de esta constitución. La desconfianza deriva siempre de una tendencia crónica a inferencias arbitrarias o distorsionadas respecto a las intenciones de los demás. En condiciones de equilibrio suelen adoptar una conducta extremadamente ordenada y son intransigentes con los demás cuando no se adhieren a sus tendencias. 

Dado que temen constantemente ser engañados o traicionados, elaboran pruebas para refrendar sus inferencias, tornándose con facilidad pleitistas y laboralmente conflictivos. En grados extremos, desarrollan delirios paranoides de persecución, celos, hipocondríacos y megalomaníacos.

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